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viernes, 31 de enero de 2014


Desarrollo personal. El arte de conversar haciendo sentir bien a la gente.


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La comunicación es hoy más fácil que nunca, en el sentido de que, gracias a la tecnología, somos más accesibles para muchas personas. Pero, por fácil y accesible que sea la comunicación, nadie nos quita la tarea de aprender a conversar.

Porque la conversación no es una reunión de personas donde cada una expresa lo que le sale del gorro sin escuchar al resto. Las conversaciones nos dan la oportunidad de aprender del otro, de hacer una contribución (grande o pequeña) en su vida y de conectar, con lo importante que es eso.

Bueno, no todas ellas son tan edificantes, pero es interesante ir entrenando con las más ligeritas para manejarnos mejor con las sustanciosas. Y, para tal propósito (mejorar nuestras conversaciones), vamos a reunir un puñado de propuestas a continuación. ¿Qué te parece?

1. Ahorrar en prejuicios


Sin que tengamos que ser conscientes de ello, a veces nos hacemos una opinión acerca de la persona con la que vamos a hablar. Puede que nos influyan su ropa, sus movimientos… u otras características.

No la conocemos realmente, pero la tenemos “catalogada” en poco rato. Suele ocurrir, porque nuestro cerebro es un ladino al que no le gusta que lo tomen por sorpresa.

Lo importante aquí es evitar que ese juicio rápido nos impida escuchar lo que esa persona está diciendo.

Imagínate que la primera vez que te veo tú llegas todo sucio a la habitación. Mi primer pensamiento sería: Qué dejado es este tipo. Podría haberse arreglado un poco antes de la reunión

Lo que yo no sé es que saliste de tu casa todo limpio, impoluto. Y que, de camino aquí, te cruzaste con un camión que te llenó de barro hasta las cejas.

Total, que encima de pensar que estás peleado con la higiene (siendo mentira) decido no ponerte atención por la mala impresión que me has causado.

Quizás mi cerebro haga un diagnóstico acertado o, como en este caso, muy equivocado. Pero seré consciente de que es eso: Es un prejuicio, que haré a un lado para escucharte.

2. Escuchar


La habilidad “estrella” en las conversaciones: Saber escuchar al otro.

Hay personas que lo hacen muy bien:

  • Te miran haciéndote sentir que te están escuchando.
  • Intentan entenderte, ponerse en tu lugar.
  • Esperan con calma que te expreses, sin interrumpirte.
  • Y, antes de tomar la palabra, se esperan unos instantes para asegurarse de que has terminado de hablar.

Yo las admiro, porque todavía soy de las criaturas que se sienten un poco incómodas con los silencios en medio de una conversación(sobre todo cuando no tengo confianza con mi interlocutor). Siento una tensión extraña, que pretendo ir venciendo poco a poco.

3. Elegir bien las palabras


Ese: “Piensa antes de abrir la boca para hablar” es uno de los mejores consejos que he recibido en toda mi vida.

Cuántas veces, por precipitarnos, decimos cosas que no pensamos… Amén de un cúmulo de estupideces, que pueden hacer daño a otros o volverse en nuestra contra. (Hablo sobre todo por mí, que conste.)

4. Ser amable


Conversar mostrando interés en el otro y con buenas maneras (sin gritar o hacer uso innecesario de exabruptos) también es una sana costumbre.

Porque muchas veces no recuerdan lo que decimos, pero sí cómo lo decimos; cómo se siente la gente que nos escucha. Y, si puedes hacer sentir bien a alguien cuando tienes la ocasión, ¿por qué no hacerlo?

Permíteme que intercale aquí un post muy útil y práctico que habla demeteduras de pata en las conversaciones. Fíjate que, incluso intentando ser amable, hay veces en las que patinamos: Frases a evitar en una conversación.

¡Ah! Que nos se nos olvide aclarar que se puede ser amable a la par que directo y claro. Cuando haga falta decir que no o mostrar desacuerdo, se hace. Con amabilidad, pero se hace: Defiende tus límites en las relaciones.

5. Ser honesto


Siempre que se pueda, la verdad es mejor opción que la mentira.

Con esto también sigo haciendo mis prácticas, porque a veces me cuesta decir sin rodeos que no estoy de acuerdo con algo o que no me interesa.

Mentir es más fácil para salir del paso en algunas ocasiones. Pues sí… Pero yo no quiero seguir teniendo miedo de opinar diferente ni estresarme por haberme comprometido con algo que no me apetecía.

Decidido. Les añadiré a mis conversaciones más sinceridad.

6. Reconocer las buenas ideas


¿Qué piensas de esas personas que son capaces de rectificar yreconocer que otra idea es mejor que la suya o igual de válida? ¿Son más débiles por ello?

No tienen miedo de admitir que se han equivocado o aceptan que la idea del otro también es interesante, a pesar de no coincidir con la suya.

Es una actitud abierta y tolerante. Creo que más enriquecedora que empecinarse en una idea y no salir de ahí, aunque haya evidencias que demuestren que uno está equivocado.

Y vamos a dejar este compendio de elementos virtuosos en la conversación con uno, que si has llegado hasta aquí te has ganado:

7. Dar gracias


Gracias por escuchar, leer y reflexionar a mi lado. Has dedicado tiempo y atención a estas palabras. ¡Qué menos que agradecerlo!

Dar las “gracias” supone un reconocimiento a ese regalo que nos ha hecho nuestro interlocutor. Estupenda guinda para el final de una conversación: Gracias, amigo.

martes, 21 de febrero de 2012




Aptitudes del comunicador


 

El éxito de un proceso de comunicación requiere de parte de sus actores aptitudes específicas y a menudo decisivas.

Las aptitudes son el conjunto de condiciones que permiten desempeñar una función o desarrollar una actividad. Son las habilidades adquiridas a través de la formación y una práctica constante.

Para comunicarse bien es necesario:
 
1. Saber escuchar
2. Saber interesarse en los demás
3. Saber aprovechar la experiencia de los demás
4. Saber interesar a los demás
5. Saber ponerse en el lugar de los demás
6. Saber expresarse

1. Saber escuchar es aprovechar la información recibida para incrementar las referencias útiles para la interacción social. Escuchar es una aptitud de atención permanente no sólo a lo verbal sino también a lo gestual. Detectar el feedback - retorno o respuesta de comunicación - voluntario o involuntario, da la oportunidad de regular el efecto y resultado de la comunicación. 

2. Saber interesarse. Es aprender a observar y comprender al otro ampliando nuestra base de conocimiento de las personas. Interesarse alienta al proceso de comunicación. Esta aptitud, si es continua, nos da la posibilidad de observar mejor las actitudes del otro, aprender sobre sus reacciones psicológicas en distintos temas y reconocer las distintas "tipologías" de interlocutores.

3. Aprovechar la experiencia es aprender de la experiencia ajena, el escuchar y preguntar nos da un caudal de información que enriquece nuestro mapa mental de las relaciones interpersonales y nos ayuda a tener una mejor comunicación.
Cuanta más información tengamos de nuestros referentes sociales mejor armados estaremos para comunicarnos con los demás. Esto implica voluntad permanente de aceptar y compartir las experiencias. Un detalle a tener en cuenta es detectar cuando nuestras preguntas se vuelven molestas, el límite es la indiscreción. Hay personas o grupos que prefieren proteger la intimidad o no desean abrir o dar información a extraños; otras veces, hay temor a que se desestabilice su sistema de actitudes o a que tengan que hablar de lo que no quieren hablar. 

4. Saber interesar a los demás. Cualquier persona puede ser un interlocutor potencial, no existe ninguna barrera que impida entablar una conversación con alguien. En realidad, iniciar una conversación no es fácil pero se puede lograr por necesidad de, al menos, un interlocutor. Es importante interesar al otro con nuestra comunicación y hacer que el otro perciba nuestro interés particular en intercambiar información, tener una referencia social y cultural amplia facilita este logro. Desarrollar el propio nivel de conocimientos, ajustar las disciplinas vinculadas con nuestras aptitudes centrales de personalidad es importante. Recordemos que la comunicación no es en un sentido único sino que es un intercambio.

5. Saber ponerse en el lugar de los demás. Es ponerse en los zapatos del otro, adaptarse física y mentalmente a la forma de interpretar y percibir el mensaje de nuestro interlocutor. Es necesaria la observación de la comunicación no verbal de nuestro interlocutor para detectar cuando la comunicación no es comprendida o interpretada y así evitar los quiebres. Hay que tener en cuenta que la comunicación es por naturaleza irreversible, un mensaje insuficiente será muy difícil de corregir después y quedaran huellas como de un mensaje inoportuno o mal emitido.

6. Saber expresarse. Es comunicar con claridad para que el otro comprenda correctamente el origen de la comunicarnos. Administrar la información ayuda a ser escuchados y a comunicarse mejor. Es necesario entonces aprender a seleccionar, jerarquizar y administrar la información, para detectar los límites y no dispersarse. Si el intercambio de información no es claro para el otro, se puede crear un clima adverso o terminar con la comunicación, sin lograr los resultados que se buscaban. El uso correcto de preguntas básicas para definir los intereses personales y la reformulación de nuestro mensaje en caso de "peros o trabas" son parte del saber expresarse para que ambas partes lleguen a un acuerdo o beneficio mutuo.