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jueves, 10 de octubre de 2019

Neuromarketing




Ph.D, MBA (International) / MC Master of Commerce, autor, conferencista internacional en Neuromarketing...

El cerebro adora una buena historia. Las historias que captan y atraen nuestra atención nos hacen felices, especialmente las historias con la cantidad justa de descripción, en las que puedes identificarte con el personaje y verte en un viaje con ellos. Estamos programados para poder experimentar las emociones de los demás.
Las historias sólidas y bien hechas sobre los principios del neuromarketing funcionarán de la misma manera: atraerán a los clientes a su contenido, porque se ven reflejados en los problemas que está resolviendo en ellos. Necesita que sus productos y servicios cobren vida y capturen el impacto que puede tener la construcción de una relación con su empresa.
Ahora es el momento de tomar los conocimientos de su público objetivo y mezclarlos con la neurociencia para crear una combinación que atraiga al cerebro. Involucrar al cerebro lo ayuda a destacar entre la multitud y ayuda a los clientes a recordarlo a usted y a su mensaje. Ese es el poder del neuromarketing.
Cada uno de estos grupos de tomadores de decisiones tendrá diferentes necesidades y emociones que los impulsarían a construir una relación comercial con usted.
Una sola historia no se conectará con cada uno de ellos. En cambio, capte y atraiga la atención del cerebro creando distintos materiales de marketing, como una presentación corta, que cuente una historia, usando sus palabras clave, frases clave, imágenes y emociones, todo personalizado para cada uno de estos grupos.
Muchas empresas utilizando en la ciencia y la investigación luchan por crear y compartir grandes historias. La industria tiende a confiar en los datos y la lógica como punto de persuasión; sin embargo, los estudios de neurociencia han demostrado consistentemente que la toma de decisiones es un proceso emocional. La narración efectiva también se basa en ser emocional. ¿La solución? Lleve a su cliente en el viaje de su vida antes de ofrecer la solución de su empresa; cómo puede ser la vida una vez que tengan sus productos y servicios.
Pero, ¿Qué es una historia? ¿Cuándo la historia no es una historia?

Trama y personaje

Las historias están formadas por personajes que representan tramas. La trama es la historia general que se desarrolla durante la historia. Los personajes son las personas que tropiezan y se desarrollan a través de la historia.
Las buenas tramas cuentan historias completas. Son interesantes, emocionantes y, en última instancia, satisfactorios. Pueden desconcertar pero en última instancia crear revelación y comprensión. Una historia verdaderamente grandiosa ayuda a la audiencia a desarrollarse y convertirse en mejores personas.
La audiencia se identifica con el protagonista u otros personajes comprensivos y reconoce a los antagonistas de aquellos en sus propias vidas. De esta manera, entran en la historia, ya que refleja la realidad (o tal vez sus fantasías) y, al hacerlo, los ayuda a avanzar.

Tensión y resolución

El conector básico de cualquier historia es crear tensión en la audiencia y luego desencadenar el cierre resolviendo la tensión. Muchas tensiones pueden desarrollarse y resolverse a lo largo de la historia. Algunos otros quedan abiertos y pueden resolverse en la conclusión culminante. Sin embargo, otras tensiones pueden dejarse abiertas, allanando el camino para una secuela.
Las historias a menudo usan diversos dispositivos para crear y resolver tensiones. Estos son mecanismos clásicos por los cuales los mensajes se transmiten de manera confiable a la audiencia.

Arte y emoción

Las historias son una forma de arte. Como todo arte, también hay estructura, regla y ciencia. Un estudiante de arte aprende las reglas del color y cómo crearlas físicamente. Aprenden técnicas clásicas y las formas de los maestros. Si se les enseña bien, aprenden sin quedar atrapados y desarrollan lentamente su propio estilo y personalidad artística. Luego pueden trascender la ciencia y romper las reglas para crear un nuevo arte.
El arte es sobre la emoción. Su propósito es estimular y despertar. Si pasas por muchas pinturas bien ejecutadas en una galería y luego miras una obra, ya sea que te haga feliz o molestar, puede considerarse una obra de arte más grande que las que se ignoran. Y quizás los que estimulan la emoción positiva son mayores que los que estimulan la emoción negativa.
La narración de historias es lo mismo. Comienza con la técnica y la ciencia y termina en el arte táctico. Busca despertar emociones en su audiencia y quizás liberar catárticamente las que están embotelladas.
Estas son algunas de las mejores prácticas para contar historias y cómo orientarlas hacia cada uno de estos grupos clave.

Historias para su público objetivo

La narración de historias es la mejor manera de unir elementos visuales y emociones. Cuando comienzas a contar una historia que se conecta directamente con tu cliente, hay capas de respuestas cerebrales activadas en ellas.
Se identifican con el "yo" dentro de la historia, y quieren saber cómo se desarrolla la historia. Están intrigados por el contraste entre su estado mental actual y el entorno que se crea dentro de su historia. La parte emocional de su cerebro se dibuja mediante el uso de textos y visuales sensoriales y emocionales.
Mientras tanto, la parte del cerebro que el responsable de tomar decisiones está controlando conscientemente es recopilar y retener todos los hechos y datos para respaldar aún más la sensación de "usted me comprende" que ya ha creado.
El personaje de tu historia comprende sus dolores, metas y emociones. El personaje de tu historia usa las mismas palabras clave y frases clave que ellos. Estas historias efectivas harán que el lector sienta que ha entrado en el texto o en el video.
Cada entrevista personal que realizó tenía su propia historia: aprendió acerca de su desencadenante, su viaje para resolver sus dolores y problemas y su resolución cuando alcanzaron su objetivo. Ahora necesita encontrar las áreas comunes entre su experiencia y su historia y fusionarlas en una poderosa historia emocional que se centre en cómo puede impactarlas positivamente.
Comienza por ver cómo estás compartiendo tu propia historia. Las compañías exitosas combinan historias inteligentes junto con sus logotipos, colores de la compañía y estilos visuales. Son consistentes hasta las fuentes utilizadas en todas las plataformas y activos de marketing.
Durante las entrevistas con los tomadores de decisiones, es probable que descubra que están interesados ??en la historia detrás de su empresa. Esto se debe a que a las personas les gusta trabajar con empresas que se alinean con sus propios valores y misión. Si echa un vistazo a su presencia en línea y materiales de marketing, ¿qué aprendería acerca de su empresa?
Puede su cliente fácilmente entender:
  • ¿La historia detrás de la fundación de su empresa?
  • ¿Por qué le encanta brindar sus servicios y productos a sus clientes?
  • ¿Su enfoque en el respeto y la integridad?
El aspecto visual de la historia de su marca también influye en la percepción que tiene de usted su toma de decisiones. ¿Está compartiendo fotos de usted y su equipo como voluntarios en la comunidad, o está al aire libre o exhibiendo su entorno de trabajo colaborativo? ¿Qué quiere que sepan, más allá de sus productos y servicios?
Al final del día, conocer su historia y soluciones únicas es una ventaja competitiva. Conocer a su público objetivo y tener ideas personales es una ventaja competitiva. Estos son los ingredientes más importantes de una estrategia de marketing.


z

sábado, 1 de diciembre de 2018

NEUROMARKETING:





 Enamora a las personas




https://www.youtube.com/watch?v=ZUKt7DUm_E0&feature=youtu.be


Como siempre, es un placer trabajar y conseguir información para vosotros. Lola Pérez

lunes, 11 de junio de 2012

NEUROMARKETING

ESTRATEGIA / NEGOCIOS
Les seguimos ofreciedo lo mejor del Primer Congreso Internacional de Neurociencias de la Comunicación, organizado por McCann Worldgroup. En este caso, la intervención de Cristina de Balanzó. Doctora en Publicidad y licenciada en Sociología, su tesis doctoral gira en torno al consumer insight y la neurociencia cognitiva.
Ha escrito y hablado de investigación biométrica y sobre cómo esta puede ayudar a la estrategia y la efectividad publicitaria. Actualmente, trabaja como Global Head of Neuroscience en TNS.
La importancia del punto de venta
Antes de empezar es importante dimensionar la relevancia del punto de venta. En primer lugar, el negocio de retail (sin contar con el negocio de automoción) mueve 14 trillones de dólares anualmente. El segundo dato relevante es el número de tiendas que hay en el mundo: más de 12 millones. Si asumimos que una persona visita una media de una tienda cada tres días, y existen aproximadamente 7 billones de personas, podemos decir que existen 3 billones de visitas diarias. Estos datos demuestran la importancia que tiene el punto de venta para las marcas y, por ende, poder conocer el proceso de decisión de las personas para intentar perfeccionar los impulsos que emiten las marcas hacia los consumidores.
El economista canadiense Galbraith ya anticipaba la esencia de lo que describen las neurociencias sobre los procesos de toma de decisiones. Decía que una persona comprando productos ordinarios en un supermercado está en contacto con sus emociones. Esto acentúa la importancia del proceso emocional en la toma de decisiones. Los avances de las neurociencias de notables neurocientíficos, como Antonio Damasio, ya demostraron el valor de las emociones en dicho proceso y cómo, sin ellas, no podía ser posible la toma de decisiones “racional”.
En 1996, la POPAI (Point of purchase of the Advertising Industry) realizó una investigación en EE.UU. y otros mercados, en relación al proceso de decisión en el punto de venta, que aportó un dato significativo: el 75% de las decisiones de compra se toman en el punto de venta. Esta investigación, aunque algo desacreditada por la metodología utilizada, ha tenido una gran influencia en el pensamiento actual de marketing y ha conseguido convertir la disciplina de shopper en un pilar importante para la estrategia de marcas. Sin embargo, nos preguntamos: ¿qué tipo de decisiones se realizan en el punto de venta?, ¿qué queremos decir con el 75% de las decisiones?, ¿cuál es su naturaleza?
Para poder explicar la naturaleza del proceso de decisión en el punto de venta, es necesario hacer un recorrido histórico por las diferentes metodologías que se han empleado para describir con mayor detalle el proceso de decisión de los consumidores.
Históricamente, la investigación en el área de retail empezó por pequeñas agencias pioneras, que partieron de técnicas de investigación tradicional, tanto cualitativas como cuantitativas (básicamente entrevistas y observación de comportamiento). Los aprendizajes iniciales comenzaron a destacar que existía una disparidad entre lo que los observadores describían y las explicaciones recibidas por el consumidor acerca del acto de la compra. Frecuentemente, las verdaderas motivaciones permanecían ocultas. Como alternativa para profundizar en esta situación, se empezó a grabar a los consumidores, para conseguir un mayor detalle de su comportamiento. De esta forma, se pudo contrastar lo que decían con lo que hacían, describir los diferentes tipos de comportamientos, controlar todas sus variantes y combinarlas con técnicas cualitativas, como las entrevistas a la salida del punto de venta. Todo esto permitió explicar con mayor profundidad las dinámicas de comportamiento.
Del ET (Eye Tracking) a la neurociencia cognitiva
En 1993, se utilizó el primer Eye Tracking (ET) en retail para medir la atención visual. Esto supuso el inicio de la investigación neurofisiológica y la aportación de nuevos datos de investigación. Los primeros aparatos eran bastante más intrusivos que los actuales, aunque fueron muy útiles para describir cómo los participantes observaban, cómo se acercaban a las distintas categorías y cómo compraban, o si se fijaban en los productos de merchandising, packaging o en los elementos publicitarios en el punto de venta. Lo más interesante fue que tales resultados sobre la información visual eran presentados y revisados con los mismos sujetos que participaban en la investigación. De esta manera, los sujetos explicaban con detalle qué elementos podrían haber captado su atención o interés.
Este tipo de investigación fue acompañado por otra técnica pionera: la realidad virtual, que se aplicó por primera vez en Reino Unido en 1996, con un proyecto realizado por Siemon Scamell-Katz, con la Universidad de Salford, en Reino Unido, y el cliente de retail Co-op, convirtiéndose en el primer cliente de retail del mundo en utilizar una tienda de realidad virtual. La Universidad de Salford contruyó una realidad de 3D muy avanzada, donde los sujetos podían moverse tranquilamente por la tienda creada usando un carro y, lo más importante, podían alcanzar y comprar productos en 3D.
Actualmente, la realidad virtual se sigue utilizando en combinación con el ET, ya que logra generar situaciones de laboratorio muy ricas, donde los ambientes pueden ser controlados en el proceso de medición de la intención de compra, y permite investigar elementos de packaging que no existen, displays que no han sido lanzados, cambiar la ubicación de categorías, etc.
Otra área de investigación fueron los estudios de path-tracking, que servían para describir los patrones de comportamiento de los consumidores y revelaban los movimientos de estos alrededor de toda la superficie de un punto de venta. Fue el Dr. Herb Sorensen quien desarrolló una tecnología que evitaba usar cámaras, ya que no siempre era factible ni tampoco se podían colocar en todos los puntos necesarios. Gracias al consentimiento de las tiendas y de los consumidores, se empezó a utilizar el denominado Radio Frequency IDdentification (RFID), aplicado a los carros de la compra. Estos dispositivos permitieron estudiar miles de tiendas, y existen instalaciones permanentes en países como EE.UU., China y Reino Unido.
Todas estas técnicas han proporcionado extraordinarios insights para describir el comportamiento y explicar algunas respuestas de los consumidores acerca de los diferentes estímulos de marketing. Sin embargo, ninguna de estas metodologías ha logrado explicar el porqué de tales comportamientos. Sin duda, esta es una cuestión de investigación crucial.
En el siglo XXI, el reciente desarrollo de técnicas procedentes de las neurociencias está permitiendo adaptar y combinar el ET con técnicas de neuroimagen, como electroencefalógrafos (EEG), que miden la actividad cerebral a través de las señales en el cuero cabelludo, ofreciéndonos información con una resolución temporal excelente, lo que permite medir la actividad que provocan los determinados estímulos en milisegundos. El beneficio de esta técnica para la investigación en retail es la portabilidad de estos aparatos.
Recientemente, hemos realizado un estudio junto a la consultora Neurosense, el primero en el mundo en marketing, donde combinamos el ET con la resonancia magnética funcional (fMRI). El hecho de haber utilizado el ET con anterioridad permitió fijar elementos del punto de venta sobre la navegación, la orientación y la selección. Fueron estas etapas las que marcaron las hipótesis de trabajo: deseábamos conocer las respuestas del cerebro durante las diferentes tareas de compra que diseñamos. Para estas tareas, el estímulo que utilizamos fue material pre-grabado en un punto  de venta, planos subjetivos mientras los consumidores se acercaban a las islas de las dos categorías de interés: detergentes y café instantáneo.
Lo que descubrimos con todos estos experimentos, utilizando diferentes tipos de datos, es que ninguna experiencia de compra puede ser solo explicada por las respuestas conscientes que ofrecen los consumidores, sino que se deben incorporar nuevas y diferentes técnicas: un punto de vista multidimensional que explique la complejidad del comportamiento humano.
Sabemos que, cuando queremos explicar el comportamiento de los consumidores, hemos de tener muy clara la división que existe entre la dimensión consciente y la inconsciente. La primera es racional y verbal, mientras que la segunda es emocional y no verbal. Por eso, es necesario combinar técnicas de investigación que exploren ambas dimensiones, ya que debemos complementar la información explícita con aquello que es implícito.
El gran valor de la introducción de la neurociencia cognitiva en la investigación de mercados y la creación publicitaria es el nuevo paradigma que describe de los seres humanos: solíamos creer que primero pensábamos, luego nos comportábamos/actuábamos de acuerdo con ello y finalmente sentíamos (think-do-feel). Sin embargo, las nuevas técnicas y estudios han descrito la llamada revolución emocional, revolución protagonizada, en gran parte, por investigadores comoAntonio Damasio y muchos otros, que han hecho que se dibuje un nuevo paradigma que, en esencia, describe que primero sentimos, luego nos comportamos y finalmente pensamos, si es que nos preguntan acerca de lo que hemos hecho (feel-do-think).
El papel de la neurociencia es descubrir ese gap cognitivo que existía entre la dimensión consciente y la inconsciente. Hoy, el gran desafío reside en combinar tres técnicas de investigación (Eye tracking, Electroencefalógrafo y Resonancia Magnética funcional). El encefalógrafo trasmite la actividad eléctrica de la corteza cerebral, pero nos dice muy poco de lo que es el cerebro emocional, que está por debajo de esa corteza cerebral y es donde tienen lugar los procesos emocionales, a los que intentamos llegar para comprender. La fMRI tiene una excelente resolución espacial, pero no tiene resolución temporal. Creemos que, si complementamos las bondades de unas y otras técnicas, lograremos un conocimiento más concreto sobre el proceso de la toma de decisiones.
Razones de la compra
Si atendemos a la naturaleza del proceso de la toma de decisiones, por ejemplo, en categorías de alta implicación, como puede ser el teléfono móvil, vemos que comienza por un proceso de búsqueda y aprendizaje, que se supone intrínseco al proceso de decisión. Digamos que acudimos al punto de venta, buscamos en Internet o comentamos con amigos y conocidos, pero esto no ocurre en las categorías de gran consumo, donde no se da este proceso de búsqueda y aprendizaje. Utilizamos una serie de pistas pre-aprendidas y hacemos asunciones erráticas y poco predecibles. Nuestra naturaleza humana no permite malgastar energía pensado y volviendo a pensar cada vez que nos exponemos a tareas que hacemos repetidamente, como es comprar en un supermercado. Nuestro cuerpo simplemente no produce energía, sino que aprende a reducir tal desgaste y toma “atajos” mentales.
Sin embargo, cuando le preguntamos a un consumidor por qué ha tomado una determinada decisión de compra, no responde que “porque es la marca de la que tenía más referencias, porque estaba a la altura de mis ojos o porque no quería agacharme para escoger una marca del último estante”, sino que las explicaciones que recibiremos no tienen mucho que ver con esas reacciones automáticas que ha ido aprendiendo lo largo de su vida como consumidor, y que son las razones reales por las cuales ha realizado la compra.
En estas situaciones, son muchos los procesos de memoria activados frente a determinadas pistas visuales del producto. Así pues, la aportación del estudio de POPAI acerca de que el 75% de las decisiones se toman el punto de venta más bien explica no que las decisiones se toman en los lineales, sino que los consumidores utilizamos una serie de pistas visuales que nos hacen reconocer a aquellas que tenemos como “nuestras marcas” y a los productos que escogemos en el punto de venta: es lo que denominamos marginal choice making.
Es por ello que, al intentar comprender los procesos de decisión y las relaciones entre marcas y consumidores, nos damos cuenta de que no podemos asumir la linealidad de pensamiento.
El gran error de muchas metodologías publicitarias fue asumir que la preferencia de marca se traducía en un comportamiento de compra, cuando puede no ser así. Esto se refleja a través de modelos de efectos jerárquicos como Aida (Atención-interés-deseo y acción), que explican por ejemplo que primero captamos la atención del consumidor, luego generamos un interés, que lleva un deseo emocional y que termina con la acción de compra…. ¡Pues no ocurre así! Muchas veces el proceso de deseo es anterior al de atención. Por esa razón, tampoco existen los procesos de decisión lineales en el punto de venta, ya que estos mantienen que un consumidor primero decidirá sobre la marca que desea, luego sobre la cantidad, después el sabor y, por último, el precio, y este proceso se repetiría categoría tras categoría. Pero esto no es así; de hecho, si lo fuera, tardaríamos 14 horas en comprar. Afortunadamente, todos tenemos muchas cosas mejores que hacer que elaborar racionalmente todas esas decisiones de compra.
Marginal choice making
Volviendo al concepto que sugerimos sobre el marginal choice making, los últimos datos del Kantar Worldpanel concluyen que somos leales en un 55% cuando se compra la misma marca en la misma categoría; sin embargo, esa lealtad se pone en peligro cuando tenemos una variable, como puede ser el tiempo (nuestra lealtad baja hasta el 52%); disminuye con compras pequeñas y se mantiene (o crece) con compras grandes.
Esa lealtad, en la cual ponemos tanto énfasis los profesionales de marketing y publicidad, y que creíamos que era el origen de esas relaciones emocionales entre el cliente y producto, es afectada por cualquier elemento de cambio en el lineal. Es importante resaltar con este dato la fragilidad del concepto lealtad de marca, con lo que sugerimos hablar de hábito o de procesos de habituación que facilitan la decisión de una marca u otra.
Siemon Scamell Katz describió su hipótesis relacionada con el proceso de la toma de decisiones en el punto de venta: lo que llamamos Emotional packet. Este nombre, inspirado en la hipótesis del marcador somático HMS de Antonio Damasio, recoge las ideas del rol de las emociones en el proceso de la toma de decisiones.
La HMS atribuye la inhabilidad de tomar decisiones correctas cuando existe un problema entre la información emocional (soma) que es adquirida a través de la experiencia anterior (recompensa o castigo) y que ayuda a las personas en el momento que han de tomar decisiones. Tal marcador provee de señales que advierten de las consecuencias de una determinada decisión. Damasio describe que estos marcadores somáticos incrementan la precisión y la eficacia de nuestras decisiones.
Este emotional packet aglutina toda la información relacionada con la marca adquirida a través de la experiencia, así como de los atributos emocionales vinculados al producto. En nuestra opinión, este paquete se convierte en un shortcut cuando escogemos marcas y facilita enormemente el proceso de la toma de decisiones final. Así pues, asumimos que la preferencia de marca se fortalece por la imagen de esta en el punto de venta y por la experiencia pasada con ella, ya que esto influirá en nuestra percepción (memoria y asociaciones implícitas).
Observamos la existencia de este emotional packet cuando hicimos nuestro experimento con ET y resonancia magnética emocional. Cuando los sujetos se fijaban en la marca que compraban habitualmente, se activaban áreas del cerebro relacionadas con la recompensa, como es el Nucleus Accumbens. Finalmente, la selección de la marca también activaba otra zona cerebral, la ínsula, que es uno de los marcadores somáticos en la teoría de Antonio Damasio.
Así pues, las memorias y las emociones asociadas a las experiencias pasadas son las que aportan el valor a las diferentes opciones. Si no fuera por ellas, no podríamos tomar decisiones –o no las adecuadas–, ya que no seríamos capaces de valorar cuál es la mejor opción.
Por eso, consideramos que el punto de partida es cómo hacer más grande este paquete emocional de las marcas. Creemos que el primer paso para conseguirlo es entender mejor el proceso de la toma de decisiones. Sabemos ya que es un proceso complejo, que requiere de metodologías diferentes y cada vez más sofisticadas, pero creemos que se están abriendo nuevas oportunidades para comprender mejor la decisión marginal y cómo conectar este conocimiento con los factores que sí podemos influenciar, como las acciones de marketing, la actividad publicitaria o el diseño de un pack. Solo así podremos construir marcas coherentes que sean capaces de activar ese paquete emocional en el punto de venta, y facilitar el proceso de reconocimiento visual que ayudará a los consumidores a elegir nuestra marca frente a otras.

martes, 3 de abril de 2012



Del Neuromarketing a las emociones: ¿qué puede enseñar la ciencia a las marcas?




El neuromarketing  abre un nuevo horizonte dentro de la investigación de mercados, trabajando principalmente con las imágenes, las emociones y el inconsciente. Es una disciplina que estudia las reacciones del cerebro frente a los estímulos provocados por la publicidad y otras acciones de comunicación. Para obtener estos resultados utiliza diversos métodos, tales como la medición de la actividad cerebral mediante sensores biométricos: encefalograma y resonancia magnética funcional; la descodificación facial, eye tracking, análisis de voz o la respuesta galvánica de la piel. Los resultados obtenidos sirven para conseguir que las marcas se adapten a los gustos y preferencias de los usuarios, a quienes podrán seducir si muestran su lado más humano.

Sin embargo, existen aspectos o factores importantes que son determinantes a la hora de influir sobre las decisiones de los consumidores, y sin duda, todos ellos relacionados con las propias emociones que pueden ser generadas en la mente del consumidor. Las marcas tienen pues, el gran reto de crear vínculos, percepciones y emociones que puedan resultar determinantes ante estas elecciones y la fidelidad de los consumidores hacia las marcas.

Humanización, las marcas han de tener sentimientos. El 80% de las decisiones de compra se toma de forma inconsciente. Es un dato apabullante que nos empuja a huir de lo excesivamente racional en favor del valor emocional. Humaniza tu marca, dótala de la capacidad de sentir, muestra sus sentimientos en sus acciones comunicativas; en definitiva, apela a la fibra sensible de los usuarios.

Aporta un valor diferencial. El consumidor sólo se fijará en tu marca si es distinta de la competencia; si destaca del resto con sus acciones y su modo de darse a conocer. Ha de tener personalidad propia y comportarse adoptando una postura que la haga ser única.

Conecta con los usuarios. La empatía es clave para ganarse el favor del público. Si sabes engancharles, crear un vínculo en tu favor, hacer que nazca ese feeling que se siente cuando alguien te cae bien; se generará una actitud positiva hacia tu marca, que de modo inconsciente activará una alerta en el cerebro que hará que la decisión de compra se decante sobre tu producto.

Cercanía de la marca hacia los usuarios. El valor del tú en la comunicación, demostrar preocupación hacia el destinatario. Personaliza la comunicación de tal modo que no hable de las bondades del producto, sino que muestre las ventajas para el cliente. No le digas qué tiene de bueno el producto, dile qué le va a aportar a él tener el producto, cómo se va a sentir.

Fidelización. la actitud positiva hacia tu marca provocará la reacción, en este caso llevar a cabo el proceso de compra o contratación del servicio ofertado. Si la experiencia es satisfactoria, reforzará la predisposición hacia la marca, lo que provocará que se repita al respuesta por parte del usuario, dando paso a la fidelización de la marca. Los usuarios tienden a repetir marca, por comodidad, costumbre, o pereza de buscar nuevas opciones. Refuerza el vínculo ya creado con la marca y te será siempre fiel.

Se trata de un campo que contempla un nuevo mundo de posibilidades, basadas en la emoción. Un mundo donde sin la emoción no podremos llamar la atención, hacer saltar la chispa en el cerebro de nuestro destinatario; si no captamos su atención, será imposible que retenga en la mente nuestro mensaje, e irremediablemente, lo que no se recuerda, es como si no hubiera sucedido. ¿Qué piensas de esta ciencia para conocer un poco más sobre el subconsciente humano? ¿lo has aplicado a tu estrategia de comunicación?

viernes, 28 de enero de 2011

Neuromarketing



El neuromarketing consiste en la aplicación de las técnicas de investigación de las neurociencias a la investigación de marketing tradicional. A través de técnicas de medición de la actividad cerebral (como el EGG o la fMRI), las “respuestas” de los entrevistados a distintos estímulos (por ejemplo, anuncios publicitarios) son leídas directamente de su actividad cerebral. Las neurociencias permiten, por este método, averiguar que niveles de atención está prestando los sujetos analizados a un anuncio segundo por segundo y plano por plano. De este modo se pueden tomar decisiones como por ejemplo retirar un determinado plano del anuncio final o añadir una secuencia adicional. También pueden medirse otros muchos conceptos, como la activación del sujeto o su estado emocional cuando aparece el producto en pantalla.

Kevin Randall, director de estrategia de marca e investigación en Movéo Integrated Marketing, define el neuromarketing como “la práctica de usar tecnología para medir la actividad cerebral en los consumidores para utilizar esa información en el desarrollo de productos y comunicaciones” (el texto original: “the practice of using technology to measure brain activity in consumer subjects in order to inform the development of products and communications”).



Los estudios realizados hasta el momento han demostrado, en general, una buena correlación entre los resultados obtenidos mediante técnicas de investigación convencionales, como cuestionario o focus groups, y los obtenidos con estas nuevas técnicas de investigación.

No obstante, cuando el objeto de la investigación es un tema sensible que puede provocar respuestas falsas, el neuromarketing es capaz de obtener directamente respuestas neurofisiológicas de los entrevistados, sin que medie una verbalización o expresión escrita, por lo que se convierte en prácticamente la única metodología que puede obtener respuestas fiables.

De mismo modo, las técnicas neurocientíficas permiten obtener información sobre procesos mentales de los que no percibimos de manera consciente. Se estima que el 85% de nuestras decisiones las tomamos de manera subconscientes y que sólo un 15% son decisiones realmente conscientes. La mayoría de nuestras decisiones de compra están mediadas por estímulos subconscientes que ningún sujeto verbalizará en un estudio con técnicas convencionales.

EL MENSAJE, DIRECTO AL INCONSCIENTE


El neuromarketing consiste en la aplicación de técnicas pertenecientes a las neurociencias al ámbito de la mercadotecnia, estudiando los efectos que la publicidad y otras acciones de comunicación tiene en el cerebro humano con la intención de poder llegar a predecir la conducta del consumidor. ...

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=OPJPNZJaVD4

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=NMe6PlErHwo

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=OPJPNZJaVD4


El 'neuromarketing' dice que el 95% de las decisiones de compra son



¿Sabía que su cerebro le engaña? Dicho así puede sonar a guasa. Sin embargo, si se tienen en cuenta las últimas investigaciones, es como para planteárselo. Las nuevas ciencias, conocidas como neurociencias y todavía en fase experimental, empiezan a poner en tela de juicio muchas de las creencias universales. La investigación del cerebro humano y los procesos mentales que determinan la conducta está dando muchas sorpresas. Los investigadores quieren saber más y las empresas comienzan a utilizar sus descubrimientos para ser las primeras en llegar con mayores garantías a sus consumidores o usuarios.

"El avance espectacular de la neurociencia dice que existe una percepción inconsciente que puede modificar nuestros actos", que "los sucesos del entorno influencian al individuo sin que sean percibidos conscientemente", ya que "la mente almacena todo tipo de información". "La capacidad de la memoria es increíble. Pero nos engaña de dos maneras: almacenando información de forma inconsciente y reconstruyendo el pasado de manera distinta de como pasó, de acuerdo con los esquemas del pensamiento del individuo". "Lo que demuestra la ciencia es que estamos muy confundidos con la imagen que tenemos del mundo y de nosotros mismos", afirmaba tajantemente el catedrático de Medicina de la Universidad Complutense Francisco Rubia en unas jornadas sobre neuroeconomía y neuromarketing, donde aseguró que también la toma de decisiones parece ser un proceso inconsciente.

Según Mónica Deza, miembro de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), organizadora de las jornadas y pionera en el desarrollo del neuromarketing en España: "Está demostrado que lo que dura el proceso de decisión de compra es 2,5 segundos". La ex consejera delegada de Universal McCann tiene claro que el 95% de las decisiones de compra están en el subconsciente, y de ahí su interés por adentrarse en el cerebro para comprender y anticipar la conducta del consumidor.

En 2006 McCann puso en marcha un Neuro-observatorio del Consumidor, en colaboración con la compañía LeapVision, con el propósito de realizar investigaciones entre la población española con técnicas de las neurociencias y profundizar en el conocimiento de las reacciones no conscientes del individuo que se registran en el corazón, el cerebro, los ojos y en la respuesta galvánica de la piel, explica Mila Benito, directora de planificación estratégica de McCann Erickson. Con ellas, "en muchos casos hemos confirmado lo que intuíamos, pero en otros hemos comprobado las inconsistencias en el comportamiento del consumidor", asegura.

El primer hallazgo del neuromarketing llegó en 2003 a Estados Unidos. La marca influye más en el consumidor que la propia percepción que tiene del producto. Un experimento demostró que, aunque la gente que probaba dos refrescos de cola anónimos elegía mayoritariamente por su calidad y sabor uno, el de Pepsi, como después supieron. Finalmente cambiaron su elección al darse cuenta de que el otro refresco era de Coca-Cola. Así se puso de manifiesto la importancia del valor de una marca.
Desde entonces han llovido avances que siguen demostrando la influencia de las emociones en el cerebro y en las decisiones de compra. Y así es como se ha llegado a saber que un producto caro, por el mero hecho de serlo, predispone al cerebro al placer y, por supuesto, se lo proporciona. O que cuando pagamos con tarjeta de crédito estamos más dispuestos a volver a pagar por lo mismo que cuando lo hacemos con dinero contante y sonante. O que en el supermercado, menos del 2% de las compras se deciden por el precio.

Se están desmontando creencias poco sólidas como que el comprador de teléfonos móviles presta más atención a esta adquisición que a otras, de hecho, según Benito, selecciona su producto por pura rutina. O que las mujeres que dicen rechazar en encuestas anuncios protagonizados por féminas con aspecto de modelo que declaran no cuidarse, en realidad las admiran. O que los hombres que declaran que comprarían en una perfumería lujosa en vez de en una popular, realmente piensan lo contrario y se sienten intimidados por el lujo.
"Los compradores dicen que hacen una cosa cuando van de compras y, sin embargo, hacen otra bien distinta", señalaba el fundador de la consultora TNS Magasin, Siemon Scamell-Katz, quien ha comprobado que un cuarto de los clientes que acuden al supermercado dicen recorrerlo entero, pese a que realmente sólo lo hagan un 2% de ellos. Y que las dos terceras partes de los compradores adquieren siempre lo mismo, con lo que un nuevo producto será invisible para ellos (lo cual explica, en su opinión, el porqué de que el 90% de los productos lanzados en el mercado de distribución falle en su primer año de vida). Y que el 80% del material promocional del supermercado no se vea, por lo que "es una inversión absurda".

Cristina de Balanzó, directora de Neurociencias de TNS, explica que su empresa está investigando en colaboración con consultoras especializadas en estas disciplinas y con profesores de prestigiosas universidades y escuelas de negocios. "El reto ahora es traducir los resultados científicos en productos tangibles para nuestros clientes", mantiene. TNS es otra compañía pionera en la exploración de las emociones del individuo tratando de saber cómo influyen en su memoria y en su comportamiento o toma de decisiones económicas.

De momento, los experimentos, normalmente a través de encefalogramas, resonancias magnéticas y escáneres, son caros e incluyen a grupos reducidos de personas. Pero se están demostrando concluyentes, según las fuentes consultadas. Tanto es así que, aunque sean pocas, se pueden encontrar multinacionales como Google, PepsiCo -contactadas ambas por este periódico, sin obtener información-, Microsoft,
Procter&Gamble, Unilever, Campbell o L'Oréal que utilizan el neuromarketing para dirigir de forma más certera sus campañas de marketing y publicidad.

Ciencia y empresa en busca de ética

La Universidad de Navarra está utilizando técnicas de neuroimagen para investigar acerca de la toma de decisiones económicas. Ha comprobado a través de un modelo neuroeconómico desarrollado por el IESE, explica la doctora María Pastor, que el tiempo y el riesgo son intercambiables en una decisión de inversión, en la que alejar la obtención del beneficio tiene un reflejo psicológico. Y ha podido medir el valor subjetivo de tal inversión en el cerebro humano, donde un beneficio de 30 euros es percibido como 11,7 euros si hay que esperar un mes para percibirlo.

Con su investigación pretende conocer las alteraciones cognitivas de los enfermos de Parkinson, la especialidad de Pastor. Pero no todas las investigaciones siguen el mismo camino. La doctora recomienda cuidado, puesto que si surgen fármacos que modifiquen la toma de decisiones de las personas, eso significará cambiar a las personas y sus conductas. ¿Es ético si no están enfermas? ¿Hasta qué punto las compañías pueden utilizar los descubrimientos sobre el cerebro en beneficio propio? Esta es la cuestión que tratan de resolver ahora los científicos, a través de la incipiente neuroética, y que preocupa a expertos médicos como Pastor y Francisco Rubia, y en marketing, como Mónica Deza.

El País